|
10.14718/revfinanzpolitecon.v17.2025.13 Artículo de Investigación |
Nidia Gonzalez Arzabat 1
Alfredo Valadez García 2
1 Doctora en Ciencias Económicas.
Profesora de asignatura del Colegio Progreso y la Universidad Autónoma de Baja California, México.
nidia.gonzalez@uabc.edu.mx
0000-0001-6773-5915
2 Doctor en Ciencias Económicas Profesor de tiempo completo en el Centro de Enseñanza Técnica y Superior (CETYS Universidad) en Tijuana, México.
alfredo.valadez@cetys.mx
0000-0002-2841-4972
Recibido: 10 de febrero de 2025
Evaluado: 10 de abril de 2025
Aprobado: 31 de mayo de 2025
Como citar : Gonzalez-Arzabal, N., y Valadez-García, A. (2025). Educación financiera con perspectiva de género en Baja California durante COVID-19. Revista Finanzas Y Política Económica, 17, 1–25. https://doi.org/10.14718/revfinanzpolitecon.v17.2025.13
Resumen
El presente estudio analiza los efectos de la educación financiera y el estrés sobre el bienestar financiero de propietarios de mipymes en Baja California (México) durante la pandemia de covid-19. Se plantea como hipótesis que una mayor educación financiera mejora la percepción del bienestar financiero. Se aplicaron 465 encuestas entre el 2021 y el 2022, analizadas mediante un modelo de regresión lineal simple con mínimos cuadrados ordinarios (MCO), considerando variables sociodemográficas como género, ingreso, escolaridad y estado civil. Los resultados indican que los hombres poseen mayores conocimientos y comportamientos financieros, mientras que las mujeres destacan en actitudes. El estrés mostró un impacto más significativo en mujeres, en tanto que el ingreso mejoró la percepción de bienestar en hombres. Se concluye que la educación financiera incide positivamente en el bienestar financiero, particularmente en mujeres en quienes cada unidad adicional de educación aumenta en el 15,2 % su bienestar. En contraste, el estrés disminuye de modo significativo dicha percepción. La evidencia sugiere que fortalecer la educación financiera con enfoque de género puede reducir brechas estructurales, mejorar la resiliencia económica y fomentar una toma de decisiones informadas. Se recomienda impulsar políticas públicas enfocadas en la equidad financiera y la inclusión.
Palabras clave: educación financiera; hombres; mujeres; Baja California; covid-19; conocimiento; comportamiento; bienestar financiero.
Clasificación JEL: D22, D90, G53, G40, H32, J16.
Abstract
This study analyzes the effects of financial education and stress on the financial well-being of micro and small business owners (MSMEs) in Baja California (Mexico) during the COVID-19 pandemic. The hypothesis proposed is that greater financial education improves the perception of financial well-being. A total of 465 surveys were conducted between 2021 and 2022 and analyzed using a simple linear regression model with ordinary least squares (OLS), considering sociodemographic variables such as gender, income, education, and marital status. The results indicate that men have higher levels of financial knowledge and behaviors, while women excel in attitudes. Stress was found to have a more significant impact on women, whereas income improved the perception of well-being in men. The study concludes that financial education has a positive effect on financial well-being, particularly among women, for whom each additional unit of education increases their well-being by 15.2%. In contrast, stress significantly reduces this perception. The evidence suggests that strengthening financial education with a gender perspective help reduce structural gaps, improve economic resilience, and foster informed decision-making. The study recommends promoting public policies aimed at financial equity and inclusion.
Keywords: Baja California; behavior; COVID-19; financial education; financial well-being; knowledge; men; women.
INTRODUCCIÓN
La crisis sanitaria global generó una transformación de habilidades financieras sobre los agentes económicos, pues al atravesar un problema financiero y sin tener la opción de producir ingresos, resultó necesario que administraran de una manera eficiente sus ahorros e instrumentos financieros. Esto implica contar con la destreza para poder ejecutar decisiones que mejoren su bienestar financiero durante un choque económico externo. En este sentido, se concentra el interés por analizar las habilidades financieras de los individuos, ya que la magnitud de los efectos de salud pública internacional, como lo fue el covid-19, no solamente se concentra en lo macroeconómico, sino que repercute las finanzas personales.
En México, durante el 2020 se declararon medidas de contingencia por motivo de la pandemia del covid-19, se definieron estrategias que limitaran puntos de conglomeración y eso provocó el cierre de actividades económicas de manera temporal; por consiguiente, trabajadores y dueños de negocios se vieron resguardados en casa sin la posibilidad de recibir ingresos.
En consecuencia, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi, 2021) reportó una disminución del 3,7 % del producto interno bruto (PIB) en Baja California durante el 2020 comparado con el año anterior, cuando todas las actividades económicas en los sectores primario, secundario y terciario reportaron una disminución, en la cual el sector primario fue el más afectado con el -7,3 %.
Con información de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) del 2021, realizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se observa que el 58,4 % de mexicanos tuvo afectaciones económicas ocasionadas por la pandemia, especialmente las mujeres en el 60,8 % y los hombres en el 55,6 %. Entre el 2018 y el 2021 hubo retrocesos en rubros financieros; por ejemplo: el acceso a algún crédito formal disminuyó en el 8,1 %, y las mujeres redujeron ligeramente su participación en la obtención de este tipo de instrumento en el 1,6 % comparado con los hombres (CNBV & Inegi, 2021).
La educación financiera consta de las habilidades financieras que tienen los individuos para tomar decisiones a través de sus conocimientos, comportamientos y actitudes que aumentan su bienestar financiero. De modo que, los agentes económicos serían conscientes de cómo sus decisiones afectan en el mercado y les permitiría optar por mejores oportunidades de inversión, ahorro y consumo en el corto y largo plazos.
En el 2021, el 78,3 % de la población tenía conocimientos financieros acerca de los efectos de la inflación sobre el dinero, el 37,4 % comprende el funcionamiento del interés compuesto y el 47,6 % realiza cálculos correctos de interés simple. Específicamente, los hombres demuestran mayor destreza en conceptos relacionados con los tipos de interés (CNBV & Inegi, 2021).
Del mismo modo, Vanegas et al. (2020) exhiben los niveles de conocimiento de mujeres en Colombia, cuya muestra se concentra en bajos niveles de conocimiento y ratifican la necesidad de contar con estrategias diferenciadas por segmento poblacional, pues sus capacidades de ahorro se ven afectadas ante una situación de ausencia de ingresos. Así, Auricchio et al. (2022) comprueban que en Brasil, Colombia, Ecuador y Perú los hombres tienen mayores niveles de conocimientos financieros comparados con las mujeres. En este mismo estudio, analizan la autopercepción del individuo conforme a sus conocimientos, los cuales revelan que los hombres mantienen altos niveles de autoconfianza con relación a sus habilidades cognitivas e intelectuales, mientras que las mujeres demuestran bajos niveles de autoconfianza.
Por otro lado, Rivera & Rojas (2021) estudian la brecha de género tecnológica en educación financiera universitaria en México, donde destacan que las mujeres presentan mayores niveles de conocimiento que los hombres, pero los hombres manifiestan mayor uso de las tecnologías para acceder a diversos instrumentos financieros.
Sobre el comportamiento financiero, los hogares en México presentan cifras poco alentadoras: suelen realizar un presupuesto (22,9 %), prefieren hacer anotaciones de sus gastos (25,1 %) y realizan un registro de los recibos o las deudas pendientes (42,2 %). Particularmente, los hombres prefieren separar el dinero para pagos o deudas (52 %) (CNBV & Inegi, 2021).
En cuanto a las actitudes financieras, las mujeres suelen "considerar cuidadosamente si pueden pagar algo antes de comprarlo y pagar las deudas a tiempo, seguido de vigilar personalmente los temas financieros, se ponen metas financieras a largo plazo y se esfuerzan por lograrlas" (Vanegas et al., 2020, pp. 129-130). También, destacan que las preferencias por gastar el dinero antes que ahorrarlo son actitudes frecuentes en las mujeres.
Referente a la toma de decisiones, durante la pandemia el 95,3 % de los mexicanos redujo sus gastos, el 79,9 % utilizó el dinero que tenía ahorrado, el 40 % pidió prestado a familiares o personas conocidas, y el 18,6 % vendió o empeñó algún bien.
Seguido de esto, el porcentaje de la población que presenció una afectación económica decidió afrontarlo a través de utilizar su tarjeta de crédito o solicitó un crédito a un banco o una institución financiera en el 30,4 %, especialmente los hombres, mientras que el 24,5 % aceptó la ampliación del tiempo de pago de intereses ofrecido por su institución financiera y el 28,2 % se atrasó en el pago de algún crédito (CNBV & Inegi, 2021).
El objetivo de la presente investigación es evaluar los efectos de la educación financiera (EF) y el estrés sobre el bienestar financiero (BF) en dueños de mipymes en Baja California (México) durante el covid-19 en el periodo 2021-2022. Seguido de un objetivo específico, que consta de realizar un análisis comparativo del BF entre mujeres y hombres propietarios de un negocio, así como otras variables sociodemográficas (estado civil y escolaridad), mediante la hipótesis de que la educación financiera afecta positivamente la percepción del bienestar financiero durante la pandemia en mujeres y hombres propietarios de mipymes. Respecto a la metodología, se utiliza un modelo de regresión lineal simple que permita estimar los efectos de la EF y el estrés sobre el BF de mujeres y hombres propietarios de mipymes. Así mismo, se utiliza la propuesta metodológica de Agyei et al. (2019), la cual propone considerar a la educación financiera como variable independiente, además del ingreso y otras variables sociodemográficas que logren explicar la satisfacción financiera de los individuos considerando coeficientes estandarizados.
Lusardi et al. (2021) señalan que, en una situación de vulnerabilidad provocada por una crisis, uno de los grupos sociales más afectados suele ser el conformado por mujeres, por lo que las iniciativas de educación financiera pueden convertirse en un complemento importante de los procesos de inclusión financiera y las medidas de reducción de la pobreza en diferentes economías (López-Lapo et al., 2022, p. 3); no obstante, existe otro grupo social vulnerable como son los emprendedores, pues necesitan de habilidades financieras para fortalecerse ante un periodo de crisis económica (Zavaleta Ibarra, 2023).
En tal sentido, Jay Vanegas et al. (2021) consideran que realizar una buena gestión de las finanzas personales es fundamental, por lo que invertir en educación financiera es algo indispensable para toda la vida. Además, "la observación de las diferencias de género descubre espacios de injusticia social, lo cual construye la base para exigir políticas para atenderlos" (Dow, 2021, p. 1194).
De este modo, analizar la efectividad y las necesidades financieras de las mujeres en el sistema financiero permite la contribución de las mujeres, así como el empoderamiento y la autosatisfacción de ellas (Makdissi et al., 2020). Sería recomendable realizar estudios que posibiliten el análisis de EF para identificar las diferencias de género y utilizar la evidencia para diseñar proyectos conforme a aquellas aptitudes de los objetos de análisis.
En la siguiente sección se comparten las principales teorías que sustentan los conceptos de educación financiera, bienestar financiero y la evidencia empírica, seguido de la metodología aplicada en el presente estudio, luego el análisis de los resultados y, finalmente, las conclusiones.
REVISIÓN DE LA LITERATURA
Para Sauza Ávila et al. (2017), la educación financiera es "aquella capacidad que tiene el ser humano para administrar y desarrollar, de manera correcta, los conceptos y productos financieros para una toma de decisiones más acertada en el momento de elegir su forma de acercarse al recurso financiero" (p. 133). Esta condición es muy importante para los empresarios debido al conocimiento de la gestión presupuestaria, los procedimientos, la gestión del crédito e incluso los riegos financieros de las operaciones comerciales (Suparno & Saptono, 2018). Por lo tanto, es necesario comprender el nivel de conocimientos financieros que tienen las personas y en qué medida su conocimiento de las finanzas afecta su toma de decisiones financieras (Lusardi, 2019).
Otra forma de entender a la educación financiera es como "la capacidad de comprender los conceptos básicos de economía y finanzas para tomar decisiones sobre finanzas personales" (Lo Prete, 2022, p. 1). Aunque también es posible entender a la educación financiera como "todas las actividades dirigidas a la población con el objetivo de desarrollar aptitudes, habilidades y conocimientos en el manejo de las finanzas" (Niño Naranjo et al., 2023, p. 26). De hecho, Moreno-García et al. (2023) evidencian que la educación financiera y el ahorro son fundamentales para afrontar situaciones de fragilidad financiera en mujeres.
En esta misma línea, Osorno Morales & Hernández Rivera (2021) señalan que mujeres y hombres demuestran diferencias significativas en temas de educación financiera en México, a pesar de la implementación de programas en el sector educativo para mejorarla.
Por su parte, Saucedo Loera et al. (2024) manifiestan que existe un "desconocimiento generalizado en conceptos financieros básicos y manejo del dinero de manera inteligente a través del ahorro y la inversión" (pp. 2-3); sin embargo López-Lapo et al. (2022) argumentan que las necesidades de educación financiera de los individuos no son iguales en todos los países, por lo que es necesario dedicar esfuerzos en materia de diseño, implementación de programas y generación de resultados medibles para evaluar la eficiencia de ellos.
Por otro lado, el bienestar comprende cómo un individuo se siente satisfecho con todas sus necesidades en "materia fisiológica, en el presente, así como contar con expectativas alentadoras que le sustente su proyecto de vida en el futuro" (Duarte & Jiménez, 2007, p. 305).
Para Rojas (2011), el bienestar es una experiencia que acontece en el individuo por medio de un conjunto de factores como la satisfacción de sus necesidades psicológicas, físicas y económicas que él considera relevante para tener una experiencia de vida más satisfactoria. En este plano, se percibe al bienestar financiero como una "condición en la que un individuo se siente satisfecho y cómodo con su capacidad para satisfacer sus necesidades básicas de la vida" (Agyei et al., 2019, p. 224).
Otra forma de interpretar al bienestar financiero se relaciona con "sentirse bien con la situación personal y poder permitirse un estilo deseable ahora y en el futuro" (Riitsalu et al., 2024, p. 52).
Según lo anterior, el presente trabajo considera que el bienestar financiero (BF) puede traducirse en un estado de sensación, que le permite al individuo percibir niveles de satisfacción como respuesta a los estímulos de su situación personal y financiera.
Diversos estudios coinciden en que existe una brecha de género en la educación financiera. Por ejemplo, los hombres tienden a ser más tolerantes al riesgo que las mujeres y aquellas personas con niveles educativos más altos también tienden a ser más tolerantes al riesgo que aquellos con menor educación (Joo & Grable, 2004). Al respecto, Lusardi (2008) exhibe que el 38,1 % de las mujeres respondió correctamente a temas sobre tasas de interés simple comparado con los hombres. Por el contrario, solo el 47,6 % de las mujeres encuestadas sabía que tener una sola acción de la empresa implica una inversión más arriesgada que un fondo mutuo de acciones.
En otro estudio, las mujeres mayores en Estados Unidos muestran niveles muy bajos de educación financiera, la mayoría no ha realizado ningún cálculo de planificación para su jubilación y resalta la preocupación sobre la capacidad de las mujeres para tomar decisiones acertadas de ahorro e inversión (Lusardi & Mitchell, 2008).
Por su parte, Saucedo Loera et al. (2024) comprueban que en México no se consideran estrategias de ahorro para el retiro para solucionar los problemas de jubilación.
Desde otro enfoque, las habilidades cognitivas pueden impactar en la elección de un producto financiero de una persona (Gerardi et al., 2013). En este sentido, Falk et al. (2015) evidencian que las mujeres son relativamente más reacias al riesgo que los hombres, pues tienden a ser más altruistas, ya que son un poco más impacientes que los hombres, lo que puede traducirse en que las mujeres tienen menores niveles de capacidad cognitiva con relación a sus preferencias. "Se ha demostrado que el análisis por género desafía los resultados del análisis convencional, y ya el estudio riguroso del género expone las limitaciones del enfoque dominante de manera más general" (Dow, 2021, pp. 1207-1208).
En concordancia con lo anterior, la Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD, 2017) reporta diferencias de género, ya que en promedio el conocimiento financiero de países como Arabia Saudita, Canadá, Francia, Turquía y México, además del continente africano, en los hombres alcanza un mayor porcentaje de conocimientos, comportamientos y actitudes financieras en comparación con las mujeres.
En otro estudio, Lusardi (2019) muestra que las mujeres tienen mayores probabilidades de equivocarse al responder preguntas relacionadas con educación financiera, mientras que los hombres demuestran un exceso de confianza y las mujeres una falta de conocimiento.
En el 2020, la OECD (2020a) demostró que en promedio los hombres mantienen puntajes de educación financiera y bienestar financiero mayores que las mujeres, aunque economías como Polonia, Rusia, Corea del Sur, Portugal y Tailandia demuestran diferencias en ambos géneros, ya que los puntajes de educación financiera más altos se concentran en las mujeres. Por consiguiente, en la crisis por el covid-19, LLusardi et al. (2021) comprobaron que en Estados Unidos la educación financiera en mujeres tiende a ser menor, suele ser uno de los segmentos poblacionales más afectados por las crisis y ante la ausencia de este concepto pueden exacerbar estos impactos directamente.
Para Mitchell & Abusheva (2016),
las mujeres muestran más dificultades que los hombres para elegir adecuadamente los productos financieros. En particular, los hombres son más propensos que las mujeres a comparar productos financieros y tomar decisiones informadas que profundizan aún más la desigualdad de bienestar financiero entre géneros. (p. 2)
Respecto a los factores de educación financiera por género, Vanegas et al. (2020) realizan un estudio a mujeres universitarias en Colombia, el cual evidencia que suelen mantener mayores actitudes y comportamientos más prudentes, pues, mujeres casadas y con hijos tienen actitudes financieras más austeras debido a que son más cuidadosas y conscientes al realizar cada compra, mientras que mujeres solteras suelen hacer pagos oportunos de sus obligaciones, aunque ambas ante mayores niveles de ingresos mantienen un mejor control de sus finanzas y reconocen la importancia del ahorro.
En contraste, Antonio-Anderson et al. (2023) exponen que los hombres en México mantienen una relación positiva con el conocimiento financiero, ya que la vida en pareja, la escolaridad y el ingreso se asoció con mayores probabilidades de aumentar sus niveles de conocimientos financieros; sin embargo, las mujeres destacan mayores probabilidades de aumentar sus habilidades en temas de comportamiento y actitudes financieras.
Asimismo, Ooi (2020) realiza un estudio en el que estima la brecha de género en el conocimiento financiero de las mujeres en diversos países, en los cuales evidencia que en México no existe una brecha de género, aunque en Argentina, Brasil y Uruguay comprueban su existencia, pero en niveles reducidos; no obstante, el autor ratifica que este tipo de estudios son fundamentales para los formuladores de políticas y que pueden funcionar para diseñar capacidades de conocimiento adecuados para cada segmento según sus necesidades. Con relación al comportamiento financiero de las mujeres, ellas suelen pagar las obligaciones financieras a tiempo a fin de evitar cobros de intereses, llevar un registro de los gastos personales, comparar con otras opciones de mercado, ahorrar para acceder a algo costoso y tener una reserva financiera para un momento de crisis (Vanegas et al., 2020).
En el estudio de Auricchio et al. (2022) también se comparte información acerca de los roles de género que siguen presenciando las mujeres en zonas rurales y que suelen ser aversas al riesgo comparadas con los hombres. En cambio, el Comité Interinstitucional para la Igualdad de Género en las Entidades Financieras (CIIGEF, 2023) desarrolla un estudio extenso para hacer más visible las desigualdades entre mujeres y hombres en el sector financiero en México. El problema es que se promueve desde la inclusión financiera, lo cual genera áreas de oportunidad para analizar factores de educación financiera que influyen en la toma de decisiones.
La ENIF 2021 incluye conceptos de bienestar financiero, de los cuales reporta que el 97 % de los individuos en México pagó sus deudas a tiempo durante la pandemia, el 93 % también considera si puede pagar algo antes de adquirir un bien o servicio, el 81,5 % se pone metas económicas a largo plazo y se esfuerza por alcanzarlas, el 68,2 % piensa que sus finanzas controlan su vida, el 64,6 % prefiere gastar dinero que ahorrarlo para el futuro y al 56,6 % le sobra dinero a fin de mes (CNBV & Inegi, 2021).
En las mipymes, la educación financiera desempeña un papel muy importante en la solicitud de crédito en instituciones financieras, debido a que mayores habilidades financieras se relaciona con identificar opciones de financiamiento acordes a las necesidades del negocio, así como a identificación de mecanismos de pago, que pueden reducir las fallas del mercado por falta de información asimétrica y la capacidad de considerar los riesgos y beneficios de sus decisiones (Nazim Uddin et al., 2023; Nurlianti & Qhodriyah, 2022).
Finalmente, Niño Naranjo et al. (2023) corroboran que es necesario que los dueños de empresas reconozcan la importancia de hacer una planeación y un presupuesto para que asignen los recursos de manera eficiente, pues solo recurren a estas herramientas debido a obligaciones fiscales y no para mejorar la administración del negocio.
METODOLOGÍA
En el presente trabajo se define como objeto de estudio a dueños de mipymes en Baja California. El universo poblacional de mipymes por entidad se obtiene del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) actualizado por el Inegi. Así, en junio del 2021 se contaba con 122 696 mipymes registradas en Baja California.
En cuanto al tamaño de la muestra, se empleó el muestreo probabilístico simple recomendado por Otzen & Manterola (2017), para obtener una muestra representativa. Se consideró un nivel de confianza del 95 %, para el término de proporción del 50 %, y la suma en tablas de la distribución normal estándar Z equivale a 1,96, por lo que para una población finita cuando N es conocida, se define la siguiente ecuación 1.
En la cual, n es el tamaño óptimo de la muestra, N es el tamaño de la población, d es la precisión o el margen de error, p es la proporción, y Z es el cuantil de una distribución normal estándar. De este modo, fue posible seleccionar aleatoriamente individuos de la población con la misma oportunidad de ser considerados en la muestra.
Por lo anterior, se estiman 385 encuestas con las cuales se logró recolectar 465 encuestas para los municipios de Ensenada, Mexicali, Tecate, Tijuana, Playas de Rosarito y San Quintín.
Se aplicó un cuestionario que se ajusta al conjunto de instrumentos propuestos por la OECD (2020b), el cual recolecta información personal, del negocio, EF y BF. Este instrumento permite construir los tres elementos de EF propuestos por la OECD (2020a; 2020b) para dueños de negocios en el ámbito internacional, lo que posibilita su análisis comparativo.
El puntaje general de EF se obtiene como la suma de conocimiento, comportamiento y actitudes financieras. Para construir el índice de educación financiera por encuestado (IEF), se multiplica por 100 y se divide entre 17 el número de preguntas totales, como se muestra en la ecuación 2.
En la cual, KNWL. es el puntaje de conocimiento financiero, BEHAV. corresponde al puntaje de comportamiento financiero, ATT es el puntaje de las actitudes financieras y n el número de preguntas totales.
La tabla 1 muestra el número de reactivo correspondiente al instrumento internacional, así como la valoración que se asigna a cada pregunta, el factor al que pertenece y el tema.
Tabla 1. Índice de educación financiera de mipymes
Factores |
Tema |
Número de pregunta OCDE 2020 |
Valoración |
Conocimiento |
Financiamiento del negocio |
QK7_1, QK7_2 |
1
para respuestas correctas. |
Riesgo y seguro* |
QK7_3 |
||
Influencias externas |
QK7_4 |
||
Planificación más allá del corto plazo |
QK7_5 |
||
Comportamiento |
Servicios básicos de pago y depósito |
QP2, QP5 |
1 para respuestas correctas. |
Mantener registros y contabilidad |
QM3 |
||
Estrategias de riesgo y seguros |
QM4, QM6 |
||
Protección financiera para las mipymes |
QM7_1 |
||
Financiamiento del negocio |
QM7_2 |
||
Planificación más allá del corto plazo |
QM7_3 |
||
Influencias externas |
QM7_4 |
||
Actitudes |
Planificación más allá del corto plazo |
QK2_1 |
1 para respuestas correcta. |
Financiamiento del riesgo empresarial |
QK2_2 |
||
Riesgo y seguro |
QK2_4 |
*Para facilitar la comprensión de los encuestados las preguntas de
este factor han sido modificadas sin afectar su contexto.
Fuente: elaboración propia con base en OECD (2020b).
El puntaje de bienestar financiero se estima de la suma de las cinco afirmaciones que puede dar el encuestado; por lo tanto, el puntaje oscila de 0 a 20. Cada afirmación puede otorgar hasta cuatro puntos o ninguno dependiendo la respuesta, pues se basa en una escala de autoevaluación del encuestado.
Para calcular el índice de bienestar financiero de los objetos de estudio, se ajusta la valoración para captarlas como un puntaje de respuesta correcta, es decir, las autoevaluaciones que estén cercanas a "nada" indican el valor de 1 y 0 de lo contrario, para las preguntas relacionadas con los tópicos 2 y 3.
De manera inversa, los tópicos 1, 4 y 5 otorgan un punto por respuesta correcta para aquellas autoevaluaciones que estén cercanas a "completamente", y 0 de lo contrario. Por consiguiente, el puntaje máximo de este indicador es de 5 puntos, lo cual permite retomar la estructura de cálculo utilizada anteriormente para definir lo expuesto en la ecuación 3.
En la cual, IFWi es un porcentaje promedio obtenido de la suma de respuestas correctas de bienestar financiero del encuestado BFi, multiplicado por cien y dividido entre n como número de preguntas totales, como lo detalla la tabla 2.
Este trabajo evaluó los factores que afectan el bienestar financiero de propietarios de mipymes en México. Siguiendo la metodología propuesta por Agyei et al. (2019), se estima un modelo econométrico que utiliza un conjunto de datos microeconómicos con información sobre bienestar financiero, económico y sociodemográfico.
Tabla 2. Índice de bienestar financiero de mipymes
Tópico |
Pregunta |
Número depregunta OCDE 2020 |
Valoración |
Ajuste |
1* |
Con mi situación económica actual siento que tendré las cosas que quiero en la vida (por ejemplo: viaje, casa y auto, entre otros). |
QS3_3** |
4 = Completamente; |
1 = Completamente, muy bien,
algo; |
2 |
Ante cualquier problema económico, me las arreglo por mí mismo. |
QS3_10 |
4 = Completamente; |
1 = Muy poco, nada; |
3 |
Me preocupa que mi dinero no dure. |
QS3_9 |
4 = Completamente; |
1 = Muy poco, nada; |
4 |
Me sobra dinero al final del mes. |
QS2_4 |
4 = Completamente; |
1 = Completamente, muy bien, algo; |
5* |
Me guio por el buen control de mis finanzas. |
QS2_2** |
4 = Completamente; |
1 = Completamente, muy bien, algo; |
* Preguntas modificadas en sentido positivo. Para revisar las preguntas y valoraciones originales del bienestar financiero, véase OECD (2020b).
** Originalmente la valoración de esta pregunta es inversa.
Fuente: elaboración propia con base en OECD (2020a; 2020b).
Se adopta el modelo básico expuesto en la ecuación 4.
En la cual, la variable dependiente IFWi es el índice de bienestar financiero por individuo; IEF. es el índice de educación financiera individual; lingreso . es el ingreso promedio medido en logaritmos; Estrés mide el grado de la sensación de estrés de los individuos, Educación, es el grado de estudio alcanzado, y Casado, es la situación de estado civil (casado/a), que representan las variables sociodemográficas del estudio (véase la tabla 3).
Tabla 3. Escala de medición de variables
Variables |
Definición operacional |
Preguntas formuladas |
Escala |
IEFi |
Porcentaje obtenido de la suma de conocimientos, comportamientos y actitudes multiplicado por 100 y dividido entre el puntaje máximo. |
Revistar la tabla 1. |
Intervalo: |
EWi |
Porcentaje promedio obtenido de la suma de respuestas correctas de bienestar financiero, multiplicado por 100 y dividido entre el puntaje máximo. |
Revisar la tabla 2. |
Intervalo: |
Estrési |
Percepción de estrés ante situaciones. |
¿Ha sufrido estrés y preocupación por sus finanzas? |
Nominal: |
Educacióni |
Grado de estudio alcanzado. |
¿Cuál es su mayor grado de estudio? Ninguno |
Nominal: |
Casadoi |
Situación de estado civil. |
¿Estado civil? |
Nominal: |
Fuente: elaboración propia.
Para calcular los efectos de las variables sobre el modelo se utiliza la metodología por mínimos cuadrados ordinarios (MCO). A su vez, se realizaron las pruebas pertinentes para determinar la eficiencia de los coeficientes a través de comprobar la ausencia de multicolinealidad, homocedasticidad y la no normalidad de los errores por medio de la paquetería de STATA 16. Seguido de eso, se valoraron los coeficientes estandarizados para determinar la magnitud de relevancia de los estimadores sobre el bienestar financiero.
Posterior a ello, para determinar las posibles diferencias significativas entre los valores promedio que hay en el IEF, se controló por grupos: (1) género, (2) casado y (3) educación, se estimó la prueba no paramétrica ANOVA y se validó la presencia de normalidad en la variable dependiente.
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS
El índice de educación financiera (IEF) es una medida que permite determinar el nivel de habilidades financieras que mantienen los individuos. En la tabla 4, se observa que las personas dueñas de mipymes en Baja California, en promedio, sostienen mayores habilidades en materia de comportamientos financieros en el 34,1 %, seguido del conocimiento financiero con el 22,2 % y de actitudes del 10,2 %. Además, las mipymes en Baja California cuentan con un IEF del 66,5 %, en el cual se observa que los hombres están por encima de las mujeres en 2,8 puntos porcentuales referente al promedio.
Tabla 4. Índice de educación financiera de mipymes por género, 2021-2022
Concepto |
Mujeres |
Hombres |
Promedio |
Conocimiento financiero |
21 |
23,2 |
22,2 |
Comportamiento financiero |
33,4 |
34,8 |
34,1 |
Actitudes financieras |
10,6 |
9,8 |
10,2 |
Índice de educación financiera (IEF) |
65 |
67,8 |
66,5 |
Fuente: elaboración propia.
Se observa también que los hombres tienen con mayores habilidades financieras en concepto de conocimiento y comportamiento financiero; sin embargo, las mujeres destacan en comportamiento y actitudes financieras, aunque es importante mencionar que sobresalen más en este último. Esto significa que suelen realizar de manera frecuente las prácticas financieras relacionadas como cuenta de separación, registros financieros, pensar en la jubilación, planear estrategias frente al robo, protección financiera, financiamiento del negocio, planificación en el largo plazo y consideración de riesgos.
En este marco, se comprende que los conocimientos financieros son aquellas habilidades intelectuales y matemáticas con las que cuenta el individuo en temas de dividendos, significado de equidad, inflación, riesgo y rendimiento, y comprensión de los intereses de los préstamos.
En la tabla 5 se observa que en mayor medida los hombres respondieron correctamente las respuestas relacionadas al conocimiento financiero, demuestran tener un mayor dominio sobre dividendos, acciones y riesgos de una inversión, y comprenden los efectos de la inflación y el funcionamiento de préstamos en mayor medida que las mujeres, lo cual concuerda con la evidencia empírica sobre menor conocimiento financiero en mujeres comparado con los hombres (Antonio-Anderson et al., 2023; Auricchio et al., 2022; CNBV & Inegi, 2021; Lusardi, 2008; Lusardi et al., 2021; Lusardi & Mitchell, 2008; Osorno Morales & Hernández Rivera, 2021).
Tabla 5. Factores de educación financiera de mipymes por género, 2021-2022 (%)
Factores |
Área de competencia |
Mujeres |
Hombres |
||
Incorrecto |
Correcto |
Incorrecto |
Correcto |
||
Conocimiento |
Financiamiento del negocio |
12 |
35 |
8 |
45 |
Financiamiento del negocio |
18 |
29 |
16 |
37 |
|
Riesgo y seguro (similar a la encuesta de adultos) |
12 |
35 |
11 |
42 |
|
Influencias externas (igual que la encuesta de adultos) |
8 |
39 |
7 |
46 |
|
Comportamiento |
Planificación más allá del corto plazo |
7 |
46 |
15 |
38 |
Servicios básicos de pago y depósito |
33 |
14 |
32 |
21 |
|
Servicios básicos de pago y depósito |
26 |
22 |
25 |
28 |
|
Mantener registros y contabilidad |
6 |
41 |
6 |
47 |
|
Estrategias de riesgo y seguros |
25 |
22 |
18 |
35 |
|
Estrategias de riesgo y seguros |
20 |
27 |
22 |
31 |
|
Protección financiera para las mipymes |
10 |
37 |
13 |
40 |
|
Financiamiento del negocio |
12 |
35 |
17 |
36 |
|
Planificación más allá del corto plazo |
12 |
35 |
15 |
37 |
|
Influencias externas |
12 |
35 |
15 |
37 |
|
Actitudes |
Planificación más allá del corto plazo (similar a la encuesta de adultos) |
14 |
34 |
17 |
36 |
Financiamiento del riesgo empresarial |
25 |
22 |
33 |
20 |
|
Riesgo y seguro |
18 |
29 |
20 |
32 |
|
Fuente: elaboración propia con base en OECD (2020b).
Se entiende que un mayor nivel de conocimientos financieros puede generar percepciones de autoconfianza en las personas (Vanegas et al., 2020) y mejorar la toma de decisiones informadas, lo que puede estar relacionado con mayores habilidades cognitivas para comprender conceptos básicos en economía y finanzas (Lo Prete, 2022).
En consecuencia, es posible que los individuos tengan un mayor acceso y comprensión de la utilidad de las nuevas tecnologías financieras para obtener nuevos instrumentos (Rivera & Rojas, 2021).
En la tabla 6, se comparten las dimensiones de EF por cada factor que la compone para su interpretación.
Tabla 6. Dimensiones de la educación financiera por factor.
Educación financiera |
Bajo |
Alto |
Conocimientos |
Desconocimiento
de conceptos económicos y financieros en la empresa. |
Habilidades cognitivas. |
Comportamientos |
Atraso en pagos. |
Control financiero. |
Actitudes |
Imprudencia. |
Considerar alternativas de jubilación. |
Fuente: elaboración propia.
Se entiende por comportamiento financiero aquellas prácticas activas que realiza el individuo por mantener un control constante sobre sus finanzas personales y las de su negocio. Serán considerados comportamientos financieramente inteligentes aquellos conceptos relacionados con servicios básicos de pago y depósito oportuno, mantener registro y contabilidad, estrategias de riesgo y seguros, protección financiera, financiamiento del negocio, planificación en el largo plazo e influencias externas.
En la tabla 5, se observa que ambos objetos de estudio suelen hacer un seguimiento de registros financieros de su negocio, lo cual han pensado con anticipación, pues mantienen una reserva monetaria en caso de emergencias o harían reclamo de póliza; en cuanto a seguridad, mantienen los datos y la información de su empresa de manera privada.
También compararon el costo de diferentes fuentes de financiamiento para su negocio, pronosticaron la rentabilidad regularmente y ajustaron su planificación de acuerdo con los cambios en los factores económicos, lo cual se asocia a mujeres y hombres se asocian con mayores niveles de comportamiento financiero, contrario a lo evidenciado por Antonio-Anderson et al. (2023) y Lusardi & Mitchell (2008).
Vale la pena destacar que solo el 21 % de los hombres mantiene una "cuenta de separación" administrando cuentas estrictamente separadas para su hogar y el negocio, mientras que las mujeres lo hacen en el 14 %, lo que puede generar problemas administrativos personales en las dueñas de mipymes.
Especialmente, el 22 % de las mujeres realizó "compras alrededor" comparado con los hombres en el 28 %, lo cual significa que al adquirir algún tipo de servicio financiero1 consideró diversos servicios de una sola institución financiera y no tuvo en cuenta otras disponibles en el mercado.
A su vez, únicamente el 22 % de las mujeres ha pensado en cómo financiar su jubilación, porcentaje menor cuando es comparado con los hombres (23 %). Esto corrobora los resultados evidenciados por Antonio-Anderson et al. (2023); Auricchio et al. (2022); CNBV & Inegi (2021); Falk et al. (2015); Niño Naranjo et al. (2023); y Riitsalu et al. (2024), en los cuales las mujeres han demostrado un menor dominio de este tipo de prácticas.
Sin embargo, se observa que en la mayoría de conceptos relacionados al comportamiento financiero, ambos objetos de estudio son financieramente inteligentes, pues en particular los hombres destacan en el 34,8 %, comparado con las mujeres en el 33,4 %. Esto corrobora la evidencia de Osorno Morales & Hernández Rivera (2021) para mujeres y hombres con nivel académico universitario (véase la tabla 4).
Las actitudes financieras son hábitos de consumo de los objetos de estudio que influyen en su decisión de actuar o no, por ejemplo, la planificación más allá del corto plazo y el financiamiento del riesgo empresarial y el riesgo y seguro.
En la tabla 4, en relación con las actitudes financieras, el 36 % de los hombres suele planificar en el largo plazo, comparado con las mujeres en el 34 %, pues establecen metas financieras a largo plazo para el negocio y se esfuerzan por lograrlas.
Referente al financiamiento del riesgo empresarial, el 33 % de los hombres carece de actitud de confianza al acercarse a bancos e inversores externos para obtener algún tipo de financiamiento empresarial, en comparación con las mujeres en el 25 %; esto significa que el grado de desconfianza hacia las instituciones financieras se concentra en mayor medida en los hombres.
En cuanto al riesgo y seguro, los hombres demuestran actitudes prudentes en el 32 %, en relación con las mujeres en el 29 %, pues prefieren realizar planes financieros detallados para su negocio que seguir su instinto; esto corrobora la evidencia empírica de Antonio-Anderson et al. (2023); Auricchio et al. (2022) y Vanegas et al. (2020), pues las mujeres demuestran tener mayores actitudes financieras que los hombres, pero suelen ser aquellas que gastan dinero antes que ahorrarlo, lo que se vincula con actitudes imprudentes.
En la tabla 7, se presentan los estimados por mínimos cuadrados ordinarios (MCO) y beta (/?) para coeficientes estandarizados. Se demuestra que la EF tiene un efecto positivo y significativo sobre la percepción de bienestar de las dueñas de mipymes en Baja California. Esto quiere decir que el aumento porcentual de una unidad sobre la educación financiera incrementará el 15,2 % sobre su BF, lo cual implica que el aporte de habilidades financieras puede mejorar la toma de decisiones informadas (Suparno & Saptono, 2018; Zavaleta Ibarra, 2023).
Tabla 7. MCO y coeficientes estandarizados para personas dueñas de mipymes, 2021-2022
Mujeres — t statistics in parentheses
* p < 0,05, ** p < 0,01, *** p < 0,001
Hombres — Standard errors in parentheses
*** p<0,01, ** p<0,05, * p<0,1
Fuente: elaboración propia.
Al respecto, Nazim Uddin et al. (2023) consideran que los factores de la EF en las mipymes determinan las actividades empresariales y dependiendo de ello puede frenar/incentivar el acceso a instrumentos financieros formales/informales. Seguido del estrés, que demuestra un efecto negativo y significativo sobre su bienestar, y, por lo tanto, se comprende que mantener la sensación de estrés y preocupación en las mujeres disminuye su nivel de BF en 4,39 unidades, lo que se puede traducir en autopercepciones negativas con relación a sus finanzas, lo cual confirma lo argumentado por Agyei et al. (2019) y Auricchio et al. (2022).
Así mismo, la magnitud de la relevancia de las variables se puede observar en los coeficientes estandarizados, pues presenciar un problema económico (véase la tabla 7) podría ocasionar situaciones de baja resiliencia ante choques negativos para las mujeres, lo que concuerda con lo evidenciado por Auricchio et al. (2022) y Moreno-García et al. (2023). A pesar de que no es un factor tan prominente como lo es el estrés y la educación financiera, es necesario considerar las consecuencias negativas sobre el ahorro personal, tal como lo analizan Saucedo Loera et al. (2024).
También se observa que las variables sociodemográficas no tienen efecto alguno en su nivel de BF y el ingreso tampoco es un concepto que afecte su percepción. En los hombres esta variable mantiene un efecto directo y significativo sobre su nivel de BF, pues particularmente aumenta su autopercepción referente a su situación económica en el 1,25 %, lo que se relaciona con libertad económica. Entonces, el factor de estrés es la variable que afecta en mayor medida su sensación de BF, seguido de presenciar un déficit financiero, ya que esto genera situaciones de preocupación que impactan de manera negativa su salud financiera, sobre todo porque este objeto de estudio suele solucionar sus problemas económicos de modo independiente, en lugar de acercarse a alguna institución financiera ante la presencia de un déficit.
Lo anterior puede estar relacionado asimismo con buenos hábitos de ahorro y prevención en caso de choques externos, pero que de cierto modo limita su participación en otras áreas como en la adquisición de financiamientos. En este sentido, y confirmando lo argumentado por Joo & Grable (2004), unos mayores conocimientos y mejores comportamientos tenderán a ocasionar menores sensaciones de estrés respecto a su situación financiera.
De manera general, los resultados del modelo MCO indican una diversidad de coeficientes, en tanto su magnitud y dirección, escenario que confirma la heterogeneidad de efectos que tiene una misma variable sobre el BF. Por ejemplo, la educación financiera tiene un impacto más sensible y significativo en las mujeres que en los hombres, pero lo opuesto sucede con el ingreso. Tal vez, el caso más llamativo que resalta de estas diferencias en los resultados lo encontramos en la variable licenciatura, ya que es la única que presenta signos diferentes (positivo para las mujeres y negativo para los hombres), lo cual puede deberse a que los hombres suelen enfocarse más en su carrera y estatus socioeconómico que les permita disfrutar de la vida y tomar decisiones más arriesgadas, comparado con las mujeres quienes en México por aspectos culturales es probable que tengan una postura diferente.
En cuanto a la confiabilidad de los datos, se realizó la prueba de factor de inflación de la varianza (VIF) para detectar problemas de multicolinealidad, y las pruebas de White y Breush-Pagan para detectar problemas de heterocedasticidad.
Para probar la ausencia de multicolinealidad los valores VIF aceptables son entre 1 y 10, el VIF promedio en mujeres es de 1,08 y en hombres es de 1,09. Por lo tanto, ninguna variable genera problemas de multicolinealidad, así que no hay necesidad de descartar alguna.
Referente a los problemas de heterocedasticidad, valores mayores que 0,05 confirman la existencia de homocedasticidad, y únicamente se observaron problemas en la serie de datos de mujeres con una prob>chi2 de 0,04, lo cual fue posible corregir a través de la aplicación de errores estándar robustos.
Al realizar la estimación de la prueba ANOVA para determinar la existencia de diferencia significativa entre grupos respecto a la variable dependiente, la tabla 8 ilustra dichos hallazgos. Se observa de las tres variables de control analizadas, que únicamente la variable género muestra con validez estadística la diferencia en ese grupo. Es decir, los niveles del BF son significativamente distintos en función del género. No así con las variables casado y educación, que arrojan estimaciones contrarias a lo esperado por Antonio-Anderson et al. (2023) y Huerta-Cerda et al. (2018).
En resumen, el comportamiento financiero incluye prácticas que permiten controlar las finanzas personales y empresariales, como registros financieros, planificación a largo plazo y estrategias de financiamiento. Los hombres tienden a mantener una mejor organización financiera que las mujeres, y aunque ambos presentan actitudes inteligentes, las mujeres muestran mejor dominio en planificación de jubilación y financiamiento. Por último, la EF mejora el BF, mientras que el estrés lo reduce, especialmente en mujeres, y el ingreso afecta la percepción económica en hombres.
Tabla 8. Análisis ANOVA para variables de control
Género |
Casado |
Educación |
|
Prob>F |
0,041* |
0,137 |
0,480 |
* p < 0,05
Fuente: elaboración propia.
CONCLUSIONES
El índice de educación financiera (IEF) mide las habilidades financieras de los individuos y su capacidad para gestionar recursos económicos. En Baja California, los dueños de mipymes presentan un IEF promedio de 66,5 %, con los hombres superando a las mujeres en 2,8 puntos porcentuales. En términos de habilidades, los hombres destacan en conocimiento financiero y comportamiento financiero, mientras que las mujeres sobresalen en actitudes financieras. Esto indica que ambos grupos realizan prácticas clave como el mantenimiento de registros financieros, la planificación a largo plazo y la gestión de riesgos.
En el ámbito del comportamiento financiero, se observa que los empresarios suelen tomar decisiones inteligentes para proteger su negocio. Mantienen reservas monetarias para emergencias, protegen la información financiera de sus empresas y comparan diversas fuentes de financiamiento; no obstante, solo el 21 % de los hombres y el 14 % de las mujeres mantienen cuentas separadas entre su hogar y su negocio, lo que puede generar problemas administrativos, especialmente para las mujeres empresarias.
En cuanto a la jubilación, solo el 22 % de las mujeres ha considerado cómo financiarla, frente al 35 % de los hombres, lo que sugiere una mayor conciencia financiera a largo plazo en hombres.
Las actitudes financieras reflejan disposición de los individuos para adoptar hábitos financieros saludables. En este aspecto, el 36 % de los hombres y el 34 % de las mujeres establecen metas financieras a largo plazo y trabajan para alcanzarlas; sin embargo, los hombres muestran una mayor desconfianza hacia los bancos, con el 33 % que evita buscar financiamiento externo, frente al 25 % de las mujeres. En cuanto a la gestión de riesgos y seguros, los hombres prefieren realizar planes detallados y suelen tener decisiones prudentes respecto al ahorro y la inversión.
La EF tiene un impacto positivo y significativo en el BF de las mujeres, ya que aumenta en el 15,2 % por cada unidad adicional de educación. En contraste, el estrés tiene un impacto negativo, y reduce su sensación de bienestar. En los hombres, el ingreso tiene un efecto directo y positivo sobre su percepción de bienestar financiero, e incrementa en el 1,25 %. Además, los hombres tienden a solucionar sus problemas financieros de manera independiente, lo que puede reflejar buenos hábitos de ahorro, pero también limitar su acceso a financiamiento formal.
En general, este trabajo muestra que la EF es clave para mejorar el BF en ambos objetos de estudio; aunque es mayor en mujeres que en hombres, esto sugiere la necesidad de plantear estrategias para fortalecer la educación financiera en mujeres y fomentar una gestión más eficiente de los recursos económicos en ambos géneros, en especial las mujeres, que ante situaciones de problemas económicos y estrés es posible que afecten sus hábitos de ahorro y el acceso a instrumentos financieros, lo cual evita que tengan una percepción positiva de su bienestar y de la vida ante choques negativos.
En conclusión, este trabajo propone una evidencia para reflexionar en términos de política pública y dar un mayor enfoque en los objetos de estudio según la necesidad que presentan en la región y, a su vez, a los dueños de empresas para que reflexionen sobre sus hábitos de planeación financiera.
De manera que esta investigación pone en la mesa del debate el escrutinio de la EF, desde la perspectiva de género, la cual es esencial para mejorar el BF de los dueños de mipymes en Baja California. Durante la pandemia del covid-19, se hizo notorio que las mujeres enfrentaron mayores desafíos económicos y una reducción en su acceso a créditos formales respecto a los hombres.
Además, se destaca que una adecuada EF puede contribuir significativamente a la resiliencia económica y a la toma de decisiones financieras efectivas, lo que es fundamental en situaciones de crisis como la que se vivió durante la pandemia.
Finalmente, este estudio sugiere la necesidad de explorar nuevas líneas y enfoques asociados a la población estudiada, pues una de las limitaciones de la investigación es la disponibilidad de información nacional y regional que pueda ser comparativo con otras economías. Se recomienda desde otras líneas de investigación abordar aspectos sobre la evaluación de políticas públicas y estrategias implementadas en este sector de análisis. También, se puede considerar conocer la realidad de los propietarios de ese perfil de empresas en otras partes del país, así como categorizar a las unidades económicas por su giro comercial para identificar posibles diferencias entre grupos y la incorporación de nuevas variables demográficas que pudieran tener un peso explicativo interesante no observable en este trabajo. También, se recomienda no descartar la posibilidad de extender este estudio en la temporalidad convirtiéndolo en un trabajo longitudinal, con los retos que ello representa.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos el apoyo invaluable de nuestros colegas, cuyo intercambio de ideas enriqueció significativamente el desarrollo del estudio. A su vez, reconocemos a los participantes de la investigación por la amabilidad de compartir experiencias y perspectivas para estructurar este trabajo de manera satisfactoria. Para finalizar, expresamos gratitud a nuestras familias y amistades cercanas por su apoyo incondicional, que fue fundamental para sostener el esfuerzo y la dedicación a lo largo del proceso investigativo.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES
En el presente trabajo, cada autor asumió una conducta ética conforme a los principios de integridad académica y responsabilidad compartida, en el cual se destacan:
Nidia González Arzábal participó activamente en la preparación, creación o presentación de la obra publicada, específicamente la redacción del borrador inicial.
Alfredo Valadez García contribuyó en la verificación, ya sea como parte de la actividad o por separado, de la replicación/reproducibilidad general de los resultados/experimentos y otros productos de la investigación.
Todos los autores participaron en la preparación, creación o presentación del trabajo publicado por parte de quienes integran el grupo de investigación original, específicamente revisión crítica, comentario o revisión, incluidas etapas previas o posteriores a la publicación.
REFERENCIAS
1. Agyei, S. K., Adam, A. M. & Agyemang, O. S. (2019). Financial literacy, cultural dominance, and financial well-being of SME owners in Ghana. Poverty & Public Policy, 11(3), 222-237. https://doi.org/10.1002/pop4.254
2. Antonio-Anderson, C., Fuentes, E. & Peña Cárdenas, M. C. (2023). Incidencia de los factores socioeconómicos en la alfabetización financiera. Revista Mexicana de Economía y Finanzas, 19 (1), 1-25. https://doi.org/10.21919/remef.v19i1.961
3. Auricchio, B., Azar, K., Lara, E., Mejía, D. & Valdez, M. (2022). Capacidades financieras de las mujeres. Brechas de género en las encuestas de capacidades financieras de CAF: Brasil, Colombia, Ecuador y Perú. CAF. https://scioteca.caf.com/handle/123456789/1875
4. Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) & Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). (2021). Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2021. https://www.inegi.org.mx/programas/enif/2021/
5. Comité Interinstitucional para la Igualdad de Género en las Entidades Financieras (CIIGEF). (2023). Hacia la igualdad de género en el sector financiero. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/862411/Hacia_la_Igualdad_de_Genero_en_el_Sector_Financiero.pdf
6. Dow, S. (2021). El género y el futuro de la macroeconomía: una perspectiva evolutiva. El Trimestre Económico, 88(352), 1191-1211. https://doi.org/10.20430/ete.v88i352.1337
7. Duarte, T. & Jiménez, R. E. (2007). Aproximación a la teoría del bienestar. Scientia et Technica, 13(37), 305-310. https://www.redalyc.org/pdf/849/84903752.pdf
8. Falk, A., Becker, A., Dohmen, T, Enke, B., Huffman, D. & Sunde, U. (2015). The nature and predictive power of preferences: global evidence. IZA Discussion Paper n.° 9504. SSRN. https://doi.org/10.2139/ssrn.2696302
9. Gerardi, K., Goette, L. & Meier, S. (2013). Numerical ability predicts mortgage default. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(28), 11267-11271. https://doi.org/10.1073/pnas.1220568110
10. Huerta-Cerda, Z. M., Catache-Mendoza, M. del C., García-González, M. A., Martínez-Valdez, R. I., González-Trejo, E. S. & Pedroza-Cantú, G. (2018). El impacto del género en la educación financiera y el ahorro de los jóvenes millennials. Revista Internacional Administración & Finanzas, 11 (2), 59-70. https://www.theibfr2.com/RePEc/ibf/riafin/riaf-v11n2-2018/RIAF-V11N2-2018-5.pdf
11. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). (2021). Producto interno bruto por entidad federativa 2020. Comunicado de prensa n.° 727/21, 1-11. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/pibe/PIBEntFed2020.pdf
12. Jay Vanegas, W., Mugno Noriega, A. & López, J. L. (2021). Educación financiera, un enfoque al crecimiento y desarrollo social. Ad-Gnosis, 10(10), 43-55. https://doi.org/10.21803/adgnosis.10.10.468
13. Joo, S.-H. & Grable, J. E. (2004). An exploratory framework of the determinants of financial satisfaction. Journal of Family and Economic Issues, 25(1), 25-50. https://doi.org/10.1023/B:JEEI.0000016722.37994.9f
14. Lo Prete, A. (2022). Digital and financial literacy as determinants of digital payments and personal finance. Economics Letters, 213, art. 110378. https://doi.org/10.1016/j.econlet.2022.110378
15. López-Lapo, J. L., Hernández Ocampo, S. E., Peláez Moreno, L. E., Sarmiento Castillo, G. del P., Peña Vélez, M. J., Cueva Jiménez, N. C. & Sánchez Loor, J. P. (2022). Educación financiera en América Latina. Ciencia Latina. Revista Científica Multidisciplinar, 6(1), 3810-3826. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v6i1.1770
16. Lusardi, A. (2008). Financial literacy: an essential tool for informed consumer choice? NBER Working paper, (14084), 1-30. http://www.nber.org/papers/w14084
17. Lusardi, A. (2019). Financial literacy and the need for financial education: evidence and implications. Swiss Journal of Economics and Statistics, 155(1), 1-8. https://doi.org/10.1186/s41937-019-0027-5
18. Lusardi, A., Hasler, A. & Yakoboski, P. J. (2021). Building up financial literacy and financial resilience. Mind & Society, 20(2), 181-187. https://doi.org/10.1007/s11299-020-00246-0
19. Lusardi, A. & Mitchell, O. S. (2008). Planning and financial literacy: how do women fare? American Economic Review, 98(2), 413-417. https://doi.org/10.1257/aer.98.2.413
20. Makdissi, R., Nehme, A. & Chahine, R. (2020). The influence of financial culture on SME's financial performance. Journal of Financial Risk Management, 9(1), 1-22. https://doi.org/10.4236/jfrm.2020.91001
21. Mitchell, J. W. & Abusheva, M. E. (2016). The actual challenges of financial literacy. SHS Web of Conferences, 28, art. 01134. https://doi.org/10.1051/shsconf/20162801134
22. Moreno-García, E., Hernández-Mejía, S. & Salazar Núñez, H. F. (2023). Financial literacy and financial fragility in México. Revista Mexicana de Economía y Finanzas, Í9(1), 1-21. https://doi.org/10.21919/remef.v19i1.958
23. Nazim Uddin, M., Nahar, L., Kaseem, S. & Saad, N. (2023). Factors affecting financial literacy among micro small and medium-sized enterprises (MSMEs) in Bangladesh and Malaysia. 8. Uluslararasi Ogrenci Sempozyumu, 151-166. https://www.researchgate.net/publication/371379509Factors_affecting_financial_literacy_among_Micro_small_and_medium-sized_enterprises_MSMEs_in_Bangladesh_and_Malaysia
24. Niño Naranjo, L. D., Paz Calderón, Y. & Espinosa Espíndola, M. T (2023). La importancia de la educación financiera para las micro y pequeñas empresas en un municipio del sureste de México. Revista de Investigación Académica Sin Frontera, (39), 1-33. https://doi.org/10.46589/rdiasf.vi39.547
25. Nurlianti, N. & Qhodriyah, L. (2022). The effect of financial literacy and financial inclusion on the performance of MSMES in Bangkalan district. International Conference on Economics Business Management and Accounting (ICOEMA), 1, 864-881. https://conference.untag-sby.ac.id/index.php/icoema/article/view/2216
26. Ooi, E. (2020). Give mind to the gap: measuring gender differences in financial knowledge. Journal of Consumer Affairs, 54(3), 931-950. https://doi.org/10.1111/joca.12310
27. Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2017). G20/OECDINFE report on adult financial literacy in G20 countries. https://www.oecd.org/daf/fin/financial-education/G20-OECD-INFE-report-adult-financial-literacy-in-G20-countries.pdf
28. Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2020a). OECD/INFE 2020 international survey of adult financial literacy. https://www.oecd.org/en/publications/oecd-infe-2020-international-survey-of-adult-financial-literacy_145f5607-en.html
29. Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2020b). OECD/INFE survey instrument to measure the financial literacy of MSMEs. https://www.oecd.org/en/publications/oecd-infe-survey-instrument-to-measure-the-financial-literacy-of-msmes_97746fba-en.html
30. Osorno Morales, L. R. & Hernández Rivera, A. (2021). Las desigualdades de género en la educación financiera universitaria en México, 2017-2018. Revista Inclusiones, 8(núm. esp.), 18-40. https://revistainclusiones.org/index.php/inclu/article/view/886
31. Otzen, T & Manterola, C. (2017). Técnicas de muestreo sobre una población a estudio. International Journal of Morphology, 35(1), 227-232. https://doi.org/10.4067/S0717-95022017000100037
32. Riitsalu, L., Sulg, R., Lindal, H., Remmik, M. & Vain, K. (2024). From security to freedom— The meaning of financial well-being changes with age. Journal of Family and Economic Issues, 45(1), 56-69. https://doi.org/10.1007/s10834-023-09886-z
33. Rivera, H. & Rojas, R. (2021). Brecha de género tecnológica en la educación financiera universitaria en México. Revista Venezolana de Gerencia, 26(93), 48-60. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29066223004
34. Rojas, M. (2011). El bienestar subjetivo: su contribución a la apreciación y la consecución del progreso y el bienestar humano. Realidad, Datos y Espacio. Revista Internacional de Estadística y Geografía, 2(1), 64-77. https://gc.scalahed.com/recursos/files/r161r/w24802w/RDE_02.pdf
35. Saucedo Loera, L. A., Oropeza Tagle, M. A. & Ruiz Guerra, R. (2024). Educación e inclusión financiera en México y Colombia. RAN. Revista Academia y Negocios, Í0(1), 1-15. https://doi.org/10.29393/ran10-1eilr30001
36. Sauza Avila, B., Cruz Ramírez, D., Pérez Castañeda, S. S. & Cervantes Monsreal, A. H. (2017). La educación financiera en el sector metalmecánico, en micro y pequeñas empresas hidalguenses. Revista Visión Contable, (15), 129-154. https://doi.org/10.24142/rvc.n15a6
37. Suparno & Saptono, A. (2018). Entrepreneurship education and its influence on financial literacy and entrepreneurship skills in college. Journal of Entrepreneurship Education, 21 (4), 6-11. https://www.abacademies.org/articles/entrepreneurship-education-and-its-influence-on-financial-literacy-and-entrepreneurship-skills-in-college-7455.html
38. Vanegas, J. G., Arango Mesa, M. A., Gómez-Betancur, L. & Cortés-Cardona, D. (2020). Educación financiera en mujeres. Revista Facultad de Ciencias Económicas, 28(2), 121-141. https://doi.org/10.18359/rfce.4929
39. Zavaleta Ibarra, A. K. (2023). La educación financiera como elemento de formación para los emprendedores. Ciencia Administrativa, (1), 52-61. https://www.uv.mx/iiesca/files/2023/08/05CA-2023-1.pdf
Creative Commons Atribución-NoComercial- CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)